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Mi Profesor

¿Qué hago si mi profesor de Educación Física me toca?

En esta ocasión una chica de diciente años nos viene  a contar un relato con su profesor, una experiencia que le ha tocado vivir a esta edad, por favor quisiera que si vas a comentar no lo hagas de manera agresiva ni juzgándola.

 Ana campos (17 años)—

Hola, mi nombre es Ana y mi apellido Campos R. tengo 17 años y después de entrar a esta página y ver lo excelentes artículos que se escriben y como es que todos tratan de ser sinceros tanto en sus comentarios como en sus preguntas, vengo a contar un relato que me ha sucedido hasta hace poco.

Sucede que hace aproximadamente 6 meses llegó a la escuela un nuevo profesor de Educación Física, al inicio me parecía un hombre bastante guapo y atractivo, creo que para muchas de mis compañeras les parecía un profesor súper cool, porque aparte de su gran físico, tenía una carisma muy encantadora, no paraba de sonreír.

Pasaron unas semanas y empezaron los problemas, una compañera un día me dijo que el profesor de educación física le había tocado en una zona muy íntima pero que inmediatamente se había disculpado, nosotras nos reímos y empezamos a molestarla e incluso dijimos que ya quisiéramos nosotras estar en esa situación. Aparentemente todos creíamos que mi compañera después de todo solo decía eso para quedar bien ante nosotras, así que no le hicimos mucho caso.

Hasta que un día mi profesor de educación física me tocó varias veces seguidas, recuerdo que recién iniciaba el calentamiento típico de educación física, el profesor nos había separado en tres grupos y teníamos que formar de acuerdo al tamaño, recuerdo que me toco penúltima, pero por alguna razón el profesor sacó a la chica que estaba detrás mío y la puso en la otra fila de modo que yo quedé última en la fila, luego pidió que nos juntemos en una sola fila y otra vez quede ultima, ahora entiendo que el profesor lo hizo apropósito, luego mientras trotábamos  por la inmensa cancha, sentí claramente como el profesor paso su mano por mi entrepierna, me estremecí y trate de pensar que había sido a casualidad, pero no, seguí avanzando y nuevamente el profesor lo hizo, el profesor de educación física volvió a tocarme en esa misma parte, esta vez con más intensidad.

Al inicio callaba por vergüenza, esta situación se repitió tres veces más, pero no decía nada por vergüenza y miedo, tenía mucho miedo de que el profesor me haga quedar en ridículo frente a todos o que mis compañeras se burlaran de mi por ser quejona.

Sin embargo, semanas más tarde más amigas se unieron al problema, algunas lo contaban riéndose o en son de morbosidad, sin embargo, hubo una de un grado menor que nos contó llorando que el profesor la tocaba siempre, y ella había hablado con su hermana mayor pero no le hacía caso, ante este caso de aquella niña, por fin decidimos hablar, ante este punto no me importaba en absoluto lo que pensaran o dijeran las demás, tenía claro que no podía callar más.

Finalmente nos quejamos, nos juntamos con varias chicas que también estaban pasando por esta situación, unimos fuerzas y fuimos a hablar con el director, felizmente no se nos hizo difícil, creo que por que éramos muchas, no nos pidió más pruebas que el testimonio de la jovencita de un grado mucho menor.

El profesor de educación física que nos tocaba fue expulsado   y hasta el día de hoy no lo hemos vuelto a ver. Mi consejo para todas las que pasen este tipo de situaciones es que hablen, nunca callen, no importa lo que digan los demás…

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